Pamukkale, castillo de algodón

Pamukkale es el lugar más visitado de Turquía y es lógico, la vista de las montañas hacen que dudes si es nieve o algodón, las antiguas ruinas romanas y griegas… tiene todos los elementos para un viajero curioso.

 

Un primera noche ligera, descansar en un maravilloso hotel en un pequeño e indescifrable pueblo. Un pueblo que no parece estar preparado para la cantidad de turistas que recibe y es que muchos, hacen tan sólo medio día en este lugar. Además de hoteles y agencias de viaje parece más bien un pueblo sin vida y olvidado. Pero si te quedas una noche podrás ver su magia.

Hierápolis

No necesitamos madrugar para ir a la Puerta Sur del área protegida de Pamukkale. Y sin darte cuenta comienzan las ruinas de Hierápolis. Personalmente me impresionó muchísimo esta ciudad, quizás porque todo el mundo habla del castillo de algodón y nadie de ella, o quizás porque está en tan buen estado que sorprende. La ciudad sufrió múltiples terremotos hasta 1334 cuando decidieron abandonarla. Abandonada después de haber sido una vez un centro curativo fundado alrededor del año 190 a.C., pero más importante que eso fue hogar de griegos, romanos, judíos, paganos y cristianos, todos viviendo juntos en el mismo espacio.

Aunque hoy son todo ruinas hay algunas cosas que se conservan en buenas condiciones como el teatro y la puerta bizantina.

Pammukale
Teatro de Hierapolis

También puedes visitar el museo y la antigua piscina de Cleopatra, aunque estas piscinas no están incluidas con la entrada, son unas aguas termales que bien pueden merecer la pena.

Travertinas

Y después de caminar por Hierápolis y disfrutar de un merecido descanso sólo había una cosa que hacer: caminar descalzo por las travertinas. No, no es nieve y no es algodón aunque lo parezca. Cuando lo pisas, parece yeso.

Pamukkale
Travertinas

Camina, juega entre las aguas termales (tanto si te mojas los pies como la cabeza) y sobre todo, espera a que se ponga el sol tras las montañas y observa el cambio de color en el agua y las rocas, eso es todo lo que tienes que hacer. Pero puedes hacer mucho más, una de las actividades más populares es hacer parapente en la zona y desde luego debe ser una maravilla.

Muchos de los turistas, sobre todo de los tours, esto es lo que hacen. Llegan en bus desde distintas zonas de Turquía, bajan y se vienen a ver las piscinas y de vuelta al bus; por eso este pueblo sigue siendo fantasma…

Otras ruinas de alrededor

Nuevo día y nuevas cosas que hacer. Organizamos una ruta antes de ir al aeropuerto y regresar a casa: los travertinos rojos (no vale la pena aunque te digan “Es como Pamukkale pero en rojo”, no lo es), Laodicea, Afrodisias y las cuevas Kajlik.

Laodicea fue una ciudad mercantil mayoritariamente de lana y medicinas. Desafortunadamente no está tan bien conservada como Hierápolis pero aún puedes disfrutar de la calle Siria, el estadio, el teatro o el ágora, especialmente si no te hace tanto viento como a nosotros…

Pamukkale
Laodicea

Afrodisias es magnífico. Su historia comienza en el año 5000 a.C. Aquí el templo de Afrodita o el palacio Obispal están bien conservados, algunas otras están destruidas como el teatro, pero los mejor conservados son el Tetrapylon y el estadio que podía albergar hasta 30.000 personas. Te imaginas ese teatro… No tuvimos tiempo para ver el museo que contiene muchísimas estatuas de diferentes épocas.

Al final de nuestro camino al aeropuerto paramos en las cuevas Kaklik, estas sí son como Pamukkale pero en subterráneo. El olor es intenso a medida que desciendes, es el sulfuro, pero las sombras que colorean la piedra hacen que valga la pena. Los colores de las piedras que se encuentran en el exterior y el azul intenso del agua, producto de los elementos químicos que lo conforman, son llamativos.

Fuimos en febrero y tuvimos suerte con el tiempo (cielos azules y buena temperatura), si el tiempo no hubiese sido tan bueno quizás no habría sido tan placentero caminar descalzos por las travertinas. Sin embargo, como dijimos antes, es el lugar más visitado de Turquía, así que en verano debe tener mucha aglomeración y perder su magia. Sea lo que sea que decidas, hay muchos motivos por los que Pamukkale es tan visitado.

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