Gente que me cae mal

Hoy me toca a mi criticar, no suelo hacerlo en digital, pero hoy me toca.

Hoy critico a la persona que tira colillas en la playa. no porque sea asqueroso o poco cuidadoso con el medio ambiente sino porque mis hijos las cogen mientras hacen sus castillos de arena.

Hoy critico a la persona que se hace mil selfies y descarta 999 no porque sea vanidosa o superficial sino porque con menos de dos años mis hijos ya saben que el móvil sirve para hacerse fotos.

Hoy critico a la persona que se sube con sus pequeños a los parques infantiles, no porque su form de interactuar con sus hijos me importe, sino porque mis hijos se chocan con adultos en espacios de pequeños y con niños sin mucho control sobre sí mismos en espacios de juego.

Hoy critico a la persona que se sube a un árbol, una piedra o cualquier otro sitio similar no porque deba o no hacerlo sino porque mis hijos también quieren hacerlo y puede ser peligrosos.

Hoy critico a la persona que fuma o bebe no porque me preocupe por su salud sino porque no quiero que mis hijos normalicen ninguna de esas conductas.

Y así podría seguir criticando a adultos que hacen cosas de adultos en presencia de niños propios o ajenos. Pero es que resulta que es absurdo que yo pretenda que otros adultos dejen de hacer lo que hacen por mis hijos. Algunas de estas cosas simplemente no deberían hacerlas porque están mal, pero desde luego no por mis hijos. De la misma forma que es absurdo que critiques lo que hago por/con mis hijos.

Cada vez que subimos a un avión hay alguna mala mirada pero sobre todo algún comentario. Mis hijos llevan muy bien el viaje en avión y no han tenido pataletas, por ahora. Algún día tendrán un mal día y será un trayecto horrible para todos los que estemos en el avión, pero eso no ha ocurrido todavía.

Cada vez que vamos a un restaurante y no “hacen” lo que otros quieren que hagan (comer tranquilos en sus tronas) hay una mala mirada, pero es que resulta que son niños y no siempre aguantan “una comida de restaurante” además de que no se han ido a tu plato a molestarte, sino que han venido a que mamá les vuelva a dar teta.

Cada vez que vamos a algún sitio “no para niños” como un museo, una tienda o un supermercado, recibimos alguna mirada, pero es que resulta que los niños no están pensados para estar quietos durante horas, así que sí se mueven.

Cada vez que oigo/leo a alguien criticando a los niños por ser niños me pregunto ¿qué estamos haciendo mal como sociedad para olvidar por completo esta etapa vital?

No, no digo que te tengan que gustar los niños. Digo que viven a tu alrededor y merecen tanto respeto como cualquier otro ser ¿Y sabes qué? Ese respeto implica respetar sus ritmos.

Así que igual que mis críticas son inútiles (aunque en serio, la de las colillas es un poco de vergüenza), las suyas también.

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