5 días en Fuerteventura con bebés

Si nos sigues en Instagram, sabrás que acabamos de regresar de nuestras últimas vacaciones, y que hemos vuelto a disfrutar de las islas Canarias. El motivo no es otro que, aprovechando que pasábamos a conocer a nuestro más reciente integrante de la familia (David II), no nos decantamos por ninguno de los viajes que a inicios de año pensamos. Al final, las Canarias son maravillosas y por qué hacer un viaje más largo si teníamos mucho por descubrir allí al lado.

Localización e historia (super-resumen) de Fuerteventura

Se trata de la isla más antigua del archipiélago canario, al mismo tiempo es la de mayor longitud, la segunda en extensión después de Tenerife, y la cuarta en población tras Tenerife, Gran Canaria y Lanzarote (por ese orden), su punto más alto tiene apenas 807 metros sobre el nivel del mar. Se encuentra a tan sólo 97 kilómetros de la costa africana, a 20 minutos en ferry de Lanzarote y a dos horas por la misma vía de Gran Canaria. Es capital del windsurf y del kitesurf, conocida por sus playas kilométricas de arena blanca, sus aguas cristalinas, su buen viento para practicar deportes acuáticos y por supuesto, sus quesos de fama y galardones mundiales.

Durante años, la isla estaba dividida en dos reinos, con sus respectivos reyes Guise y Ayose, y separada por una muralla de la que todavía quedan restos. El reino de Maxorata en el norte y el de Jandía en el sur. Se hicieron muchas expediciones previas a la conquista por numerosos pueblos. En 1402 Jean Bethencourt y Gadifer de la Salle, llegaron a la isla y lograron fundar Betancuria. Mientras Bethencourt busca el apoyo de Castilla, Gadifer se enfrenta a distitnas adversidades hasta tomar la iniciativa de la conquista. Ya en 1476, el Señorío Territorial de Fuerteventura pasa a ser dependiente de los Reyes Católicos. La isla fue asolada por incursiones piratas que llevaron a la construcción de castillos a lo largo de la costa y que gracias al arreglo con los militares logran vencer.

5 días en Fuerteventura

Día 1: primer contacto con la isla del viento

Llegamos a Fuerteventura a media mañana en un vuelo desde Gran Canaria con Canaryflyy, tal y como hicimos el año pasado al visitar Lanzarote, y repetimos también con la empresa de alquiler de coches; con ellos las sillas de seguridad infantiles son gratuitas.

Fuerteventura tiene varios tramos de autopistas con dos carriles para cada sentido aunque pasarás más tiempo en vías de un sólo carril, todas en buen estado (hasta que entras en pistas de tierra). Desde Puerto del Rosario tomamos rumbo al norte, escogimos un alojamiento en la zona de Corralejo, en los apartamentos Oasis Tamarindos. Aunque teníamos una ruta más directa, decidimos atravesar el Parque Natural de las Dunas de Corralejo porque sí, ¡porque en Fuerteventura hay que entrar a lo grande! Paramos un rato sin sacar siquiera la cámara de fotos, la parada técnica de turno (la teta) y ver el mar eran los objetivos: básicos e importantísimos.

Después de instalarnos y hacer una pequeña compra que nos ayudaría en los siguientes días, pusimos rumbo a El Cotillo, en el noroeste de la isla. Esta es una zona tranquila de muchas pequeñas bahías y calas donde, a pesar del viento, las playas pueden ser muy tranquilas. Nosotros dejamos la popular playa La Concha a un lado y nos quedamos en playa La Chica. Como ya dice su nombre, esta playa es más pequeña y cerrada, con un espigón natural en cada extremo, y en la zona de la derecha un montón de rocas que nos permitieron “atrapar” camarones con las manos antes de devolverlos al mar. Sí, primer día de playa y los cubos y palas nos los dejamos en el apartamento.

Fuerteventura
Playa Chica, El Cotillo

El agua estaba fría, pero aún así nos dimos un remojón. Nara no quería salir del agua pese a estar tiritando y con los labios morados, y en esas, recuerdas cuando a ti también te decían eso de “¡si estás morada! ¿cómo que no tienes frío? Sal del agua.” Y entiendes perfectamente por qué no quiere salir.

Cuando por fin salimos de la playa nos dirigimos hacia el pueblo en busca de algún lugar para cenar. Aparcamos frente al roque del puerto, y ahí pudimos ver la torre de El Tostón. Esta torre de 1700 defendía las naves de El Cotillo de piratas con tres cañones de hierro, es “gemelo” a otras tantas torres del archipiélago que fueron declarados Bien de Interés Cultural desde 1949.

Continuamos bordeando el acantilado, el viento era fuerte, pero nos llamaba la atención un esqueleto de cetáceo que asomaba al otro lado de la torre. Resulta que hace un par de años (2015) comenzaron a hacerse prospecciones petrolíferas en las costas canarias, algo que el pueblo rechazó de plano, durante esos días, varias ballenas y delfines vararon y murieron en Fuerteventura. El ejemplar de zifio cuvier expuesto murió en una playa a pocos kilómetros de allí, en Majanicho.

Fuerteventura
Monumento a los cetáceos varados en Fuerteventura

Volvimos sobre nuestros pasos para cenar en el restaurante El Roque de los Pescadores, dando así comienzo a la ruta del queso majorero, las papas arrugadas y el pescado. Y con eso, pusimos rumbo a casa, al día siguiente visitaríamos más.

Día 2: sorprendidos en Corralejo

En otros viajes, lo habitual es que revisemos blogs y guías de viaje para concretar qué queremos ver. Después de eso, todos los puntos de interés los marcamos en un mapa y de ahí sacamos un pequeño itinerario donde organizamos además del qué el cuándo visitaremos cada cosa. Esta vez no ha sido así, en los últimos meses Nacho ha viajado mucho por trabajo y a mí se me han acumulado otras tareas. Así que literalmente en este viaje no habíamos mirado nada. Y la noche antes de comenzar el viaje buscamos un par de blogs y señalamos algunas cosas. Y por eso, nuestro segundo día fue de lo más tranquilo

Decidimos pasar la mañana descubriendo Corralejo, el pueblo donde nos alojamos. Este es un pequeño pueblo pesquero, no tan pequeño, con mucha vida. Y es que a este puerto llegan los ferrys que cruzan a Gran Canaria, Lanzarote o Isla de Lobos. Las casitas bajas tradicionalmente blancas se mantienen en toda la costa. Fuera del paseo marítimo encuentras calles peatonales repletas de tiendas de lo más originales donde merece la pena pararse a, al menos, ojear. Pero nuestra primera parada fue una de las playas del pueblo, llamada Las Clavellinas. Todas las playas quedan en el mismo paseo y es cuestión de decidir donde pararte porque todas son similares: pequeñas bahías de arena dorada y zonas rocosas. Y son perfectas para familias pues no están afectadas por el viento ni el oleaje. Además con la marea baja, el agua se retira unos cientos de metros dejando una playa muy diferente.

Después de comer en la Cofradía de pescadores una bandeja variada de pescado y otros placeres del mar regresamos al apartamento y nos fuimos de cabeza a la piscina. Este era un día para ellos, para Nara y Ezra que llevaban casi una semana de viaje y aún no habíamos parado. Salimos de Panamá el jueves 25, llegamos a Madrid el viernes, el sábado nos fuimos a Bolaños de Calatraba de boda y regresamos el domingo a Madrid, volamos a Gran Canaria el lunes y el martes por fin a Fuerteventura, así que sí; les tocaba a ellos.

El dato eco

El principal problema que vimos, y que nos hemos encontrado a lo largo del archipiélago, es el excesivo número de colillas en la arena dejadas por insensatos que no cuidan la playa (y pasa lo mismo en el campo o en la ciudad). Cada vez somos más conscientes de que tenemos plástico en exceso y que es el elemento de mayor volumen en el mar, pero ¿sabías que en número de ítems reinan las colillas? Y no creas que es poco dañina para nuestros mares, el acetato de celulosa con los que están hechos los filtros tarda una década en desintegrarse.

Día 3: las dunas de cerca y de lejos.

Por la mañana pusimos rumbo a la playa del Moro, en pleno Parque Natural de las Dunas de Corralejo. Habíamos visto que era bastante cerrada y podíamos evitar las olas, pero nos equivocamos. Había mucho oleaje así que nos quedamos en las dunas del parque natural. Allí jugamos a perseguirnos, a tirarnos por las dunas, a bailar, a dar vueltas, a buscar barcos en el horizonte, pájaros volando sobre el agua y a rodar que es de lo más divertido.

Fuerteventura
Parque Natural de las Dunas de Corralejo vistas hacia el interior

Antes de regresar a Corralejo bajamos a la playa a ver surfear. Fue todo un éxito, la playa estaba dividida en dos, por un lado los “profesionales” y por el otro los aprendices. Así pasamos un rato, viendo como buscaban la ola, empezaban a bracear, hincaban la rodilla y los más hábiles conseguían ponerse de pie durante unos segundos. “¡Más!” repetía Ezra con su sonrisa inocente.

Fuerteventura
Playa El Moro en Corralejo

Ya de regreso en el pueblo de Corralejo tomamos el ferry previamente reservado a isla de Lobos. Debido a su creciente popularidad, han restringido el acceso de los visitantes y hay que tener un permiso para ir. El permiso se consigue directamente comprando el billete de ferry.

Hay varias opciones, nosotros escogimos simplemente el transporte (como si habláramos de un water-taxi en Filipinas), pero también hay catamaranes y otros barcos que además ofrecen otras actividades como snorkel para pasar el día. Puedes pedir un permiso especial si quieres pasar la noche en la isla.

Fuerteventura
Playa de isla de Lobos

El recorrido en barco es corto y si tienes suerte puedes otear delfines. Nosotros nos fuimos directamente a pasar la tarde en la playa La Caleta. Son varias las playas a las que puedes ir, no debes salirte de los senderos marcados. Aunque nosotros fuimos con el carro de bebé, el camino es de tierra y es más fácil portear a los bebés que empujar el carrito en algunos lados (como no vinimos desde casa, los peques se durmieron en el carro de paseo, así que tuvimos que llevarlo). En el último momento antes de que saliera el último barco de isla de Lobos a las 18:00, fuimos al Puertillo. Aquí es donde residen los pocos habitantes que Lobos tiene, donde la playa es de piedra y más pequeña. También tiene el embarcadero desde donde saltar al mar, y seguro que has visto la mítica foto del embarcadero de madera y las aguas cristalinas de Lobos, la puedes hacer desde aquí.

De regreso a Corralejo paseamos por el pueblo, volvimos a la playa que habíamos estado el día anterior y que ahora estaba con la marea baja. El contraste era grandísimo de un día para el otro.

Día 4: paseo por la historia y atardeceres

Nada más salir de casa, subimos a “tres islas” para ver la vista panorámica. Pese a que el cartel ya está puesto, aún están en proceso de construir el mirador, sin embargo desde la carretera puedes verlo sin problemas.

Continuamos en coche hasta Betancuria, dejamos el día de playa para conocer un poco el interior de la isla. Varios son los pueblos interesantes de camino al histórico pueblo, como La Oliva o Antigua. Durante el paseo además llegamos al Mirador de Morro Velosa, desde donde se puede ver el interior de la isla de Fuerteventura. Es un lugar ventoso al que se puede acceder con coche. Pero muy a nuestro pesar ese día estaba cerrado así que aunque subimos un poco, no llegamos al mirador. Continuamos en coche por el viente, aunque perfectamente se puede ir caminando, hasta las estatuas de Guise y Ayose. Estas dos estatuas representan los dos reinos en los que se dividía la isla con sus dos reyes majos, de nuevo un mirador, esta vez hacia el otro lado de la montaña.

Una vez llegamos a Betancuria dejamos el coche en el parking y paseamos y jugamos en la primera capital de canarias. El pueblo es pequeñito pero muy bonito, con sus tradicionales casas de piedra y sus balcones canarios. En el centro del pueblo el acceso es sólo peatonal así que está muy bien conservado y cuidado. A

Una de las actividades interesantes que puedes hacer en esta zona es visitar una quesería tradicional. Puedes hacerlo en Betancuria en La Villa, o en Antigua en el Museo del Queso Majorero. Hicimos una parada técnica en Antigua: descansamos, comimos algo pero sobre todo jugamos y descansamos del coche que tan poco les gusta a Nara y Ezra.

Nuestro destino final del día era la playa de Ajuy y así seguimos el rumbo. Aunque no había prácticamente nada abierto en el pueblo, dando la sensación de un pueblo fantasma, bajamos hasta la playa. Aquí sí había más gente, la mayoría esperando el atardecer. La playa de Ajuy es muy diferente a las que habíamos visto hasta el momento. Se trata de una playa pequeña de arena negra, también cerrada por ambos lados por dos pequeñas montañas. El atardecer no fue perfecto, una nube cubría el horizonte, pero desde luego merece la pena si tienes más suerte que nosotros. Uno de los atractivos de Ajuy además son sus cuevas. Estas cuevas son las piedras más antiguas de Canarias, más incluso que la propia isla de Fuerteventura, pues son sedimentos del fondo marino que tienen hasta 70 millones de años.

Fuerteventura
Últimos minutos de luz en Ajuy

Día 5: Costa Calma

Llegó el día de más kilómetros en el coche. Debo reconocer que íbamos con miedo. No por la carretera, no por el oleaje de sus playas, por nuestros peques que siguen sin ser amigos del coche. Es cierto que mucho depende del día, pero es que hay días que no se puede salir a la calle en coche. ¿Sería uno de esos días? Eso es lo que nos daba miedo.

Ponemos rumbo a Costa Cama, un viaje que dura aproximadamente desde Corralejo 1 hora y 23 minutos. Si algo recordaba de mi viaje siendo niña en el 92, era ver cabras por todos lados. Sin embargo, hasta el momento no habíamos visto ni una sola. ¡Qué desilusión! Pero por fin encontramos cabras en el camino. Y como para este tipo de cosas soy muy niña pequeña, me emocioné. Se las enseñé a Nara y a Ezra como si fueran las últimas cabras de la tierra. Se las señalaba a Nacho que me miraba como si se me hubiese ido la cabeza (o como se diría en Canarias, como si estuviese como un baifo). Pero Nacho me recordó que pararnos podía ser nuestra perdición viendo que todo iba tan bien.

Llegamos a la playa frente al hotel H10, una playa pequeña bien custodiada por ambos lados. Sus aguas cristalinas te llamaban desde que ponías el pie en la arena, así que buscamos un lugar para plantar la sombrilla y empezar a jugar con la arena. En la playa de Sotavento se celebraba el campeonato del mundo de windsurf y kitesurf, no mucho más allá de donde estábamos. Con la marea baja aún, disfrutamos de este rinconcito al final de la playa en el lateral izquierdo, donde buscamos peces, vimos a una gaviota posarse tranquilamente en las rocas y nos metimos en el agua.

Fuerteventura
Costa Calma

Después de comer en un restaurante que nos habían recomendado pero que no nos impresionó, volvimos a la misma playa. La idea inicial era aprovechar su siesta para continuar hasta la playa de Cofete, en el lado oeste de la isla. Sólo pensar que el viaje de regreso podía ser demasiado largo y molesto la descartamos. Total, la mañana había sido perfecta en esta playa, por qué movernos ahora. La marea estaba subiendo y ya las rocas no se veían, así que optamos por el extremo derecho de la playa más allá de la hilera de hamacas y aunque los peques ya no se metieron en el agua jugaron igualmente. Además en este lado hay ardillas por toda la pared de piedra, a las que puedes fotografiar.

Día 6: última aventura antes de marchar

Salíamos a medio día, así que aprovechamos la mañana antes de volver a Gran Canaria para visitar una playa que nos habían recomendado: Popcorn beach. Se encuentra muy cerca de Corralejo por un camino de tierra, aunque Google te puede llevar dando un rodeo de más de una hora si quieres evitar parte de ese camino de tierra (para evitar este desvío, puedes indicar que vas caminando o en bici en lugar de en coche).

La curiosidad de esta playa, en la que el viento soplaba con fiereza, son sus piedras. Efectivamente parecen popcorns o palomitas de maíz (también aceptadas roscas y cotufas). Además, su blanco contrasta mucho con el resto de roca volcánica negra y el intenso azul del océano.

Fuerteventura
Popcorn-beach

Sus piedras son realmente extrañas. Son restos coralinos arrastrados por la corriente y erosionados por los golpes contra las rocas, la arena y posteriormente el viento fuera del agua los que le dan su forma. No es un playa cómoda en la que tumbarse, pero vale la pena pasar un rato por allí y deambular también entre las rocas grandes a observar el mar, los peces y los cangrejos.

Fuerteventura
Popcorn beach

Y así termina nuestro paso por la isla de Fuerteventura, ¿te animas a visitar la isla del viento?

Gasto Coste en moneda local € aprox.
Adulto no residente 15€
Niños desde 4 años 8€
Adulto residente 12€
Coste extra al reservar por la web 1€

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5 comentarios sobre “5 días en Fuerteventura con bebés

      1. Lo tengo en mi lista de imprescindibles desde luego! Yo ahora me voy a recorrer Rías Baixas en auto caravana ❤️ que también es espectacular…!

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