NYC el viaje que olvidé

Este no es un post de viaje al uso. Encontrarás mil mejores sobre qué hacer en Nueva York, sin lugar a dudas. Pero este es mi viaje, mis no-recuerdos y mi experiencia.

Hace muchos años, por allá como por 1996 o así, me dieron un regalo: un viaje a Nueva York aprovechando el puente de diciembre. No fue mi primer viaje en avión, mi familia materna es de Albalate del Arzobispo (Teruel) y yo iba con frecuencia; tampoco era mi primer viaje fuera del país, ya había estado en Reino Unido; era mi primer viaje cruzando el charco, y no volvería a cruzarlo hasta que nos vinimos a Panamá.

Muy emocionada se lo conté a mis compañeros de clase, no sé muy bien qué pensaba o qué idea tenía de la Gran Manzana, pero fardar lo que se dice fardar, fardé mucho. Seguro que se lo conté a todo el mundo, ya por entonces, el gusanillo de conocer el mundo estaba dentro de mí. Me había fascinado Inglaterra y por supuesto Londres, ahora me iba a otro lugar: más grande, que salía en las películas (esa donde se quedaba Kevin en Sólo en Casa 2), íbamos pre-navidades así que el ambiente debía de ser increíble, y por fin vería la nieve. Tienes que tener en cuenta que en Gran Canaria, mucha nieve no había visto. Así que me invadía la emoción.

No recuerdo el vuelo, no sé que escala hicimos ni nada por el estilo. Sólo sé que al día siguiente de llegar me llevaron a ver un musical de Navidad en Broadway, no había más niños en el viaje y pensaron que éste me gustaría más. No contaron con el jet lag y me quedé dormida y roncando desde que empezó el espectáculo, así que no, no recuerdo nada. También vimos otro musical, El fantasma de la Ópera, creo recordar, pero si te digo la verdad, no lo recuerdo muy bien.

Nueva York

Estaba fascinada con los edificios tan altos, básicamente ponías la cámara en el suelo y le dabas al botón porque no podías sacarlo entero. ¿Y sí salía mal? No pasaba nada. Revelarías el carrete ya de vuelta en España así que no podrías repetirla. Una mañana me dieron una sorpresa que no esperaba: íbamos a ver la Estatua de la Libertad… en helicóptero. ¿Te imaginas lo importante que me sentí al pensar que iba a montarme en helicóptero? Algo así como una famosa o yo qué sé. Un dato curioso es que me pasé todo el viaje llamando a la Estatua de la Libertad por otro nombre: la Torre Eiffel, no preguntes por qué, simplemente ocurrió. No recuerdo, dónde tomamos el pájaro volador, no sé si íbamos solos o con más gente, sólo sé que fue una pasada. Y si te soy sincera, no sé si recuerdo la dichosa estatua o no.

Nueva York

Otro día fuimos a las Torres Gemelas. OMG! Las Torres Gemelas, todavía fardo de eso, y es que lamentablemente muchos de los que somos treintañeros en la blogosfera de viajes no puede decir que las viera, mucho menos que se subiera al piso más alto y que divisara todo NYC desde allí. Recuerdo perfectamente la sensación, por primera vez, de subir en un ascenso a un piso tan alto: la velocidad, las caras de la gente emocionada, a mi tío asegurándose de que estaba bien y lo estaba disfrutando (y claro que lo estaba disfrutando!). Una vez arriba, pues lo de siempre en cualquier edificio de este tipo, una vuelta a otear la ciudad desde cada uno de sus ángulos, fotos, ¿moneditas en las máquinas de visor? no eso no. No pensaba que la ciudad era tan inmensa. Si te soy sincera, esto último no sé si lo recuerdo o es un pensamiento en retrospectiva.

Nueva York

Recuerdo perfectamente el día que en la calle comenzó a caer aguanieve. Sacamos la cámara, nos pusimos el paraguas y a ver sí algo se veía en la foto. ¿Puedes creerte que no nevó en los 10 días que estuvimos allí? Eso sí, nevó nada más aterrizamos en Las Palmas de Gran Canaria. El aguanieve duró unos 5 minutos, así que continuamos haciéndonos las típicas fotos: con las limusinas, con los taxis, etc. Ese día hizo tanto frío, que no eramos capaces de hablar en la calle, las palabras se cortaban al intentar salir de la boca. Tanto fue el frío que regresamos a casa y ahí nos pasamos la tarde, escuchando el primer CD de Rosana. Desde entonces no puedo escuchar una de las canciones de Lunas Rotas sin acordarme de Nueva York.

Nueva York

Asistimos al encendido del árbol en Rockefeller Center, aquel año tocaba Kenny G. Después de un buen rato, y ya cansados, confesando que tampoco es que fuéramos fans del saxofonista, salimos de allí como pudimos. Y al agacharme para pasar el cordón de seguridad… puff, se saltó el botón del vaquero. ¡Qué vergüenza! ¡Qué risas! Ya no había comida sin la gracia…

Nueva York

También fuimos de compras, y yo que soy muy mía, me escabullí de los adultos a buscar algo que me interesaba. No pasaron ni 5 minutos, y no me despegué ni 20 metros; pero me escapé de la vista de me tío y se armó el revuelo. En cuanto les oí que me buscaban aparecí, ya digo que no me separé nada. El pobre estaba blanco y casi me da un bofetón. Imagínate el susto, perderme en Nueva York. De esto me acuerdo clarito. Paseamos por Central Park y también visitamos el Museo de Historia Natural, del que no recuerdo absolutamente nada. Y eso que es la versión yankee de mi museo favorito en Londres.

Es la constante de mi viaje a Nueva York, no lo recuerdo muy bien. Tenía 11 años, así que no era una niña pequeña y sin embargo, se me escapan muchos detalles. Lo que no se me escapa es la emoción de haberme montado en un helicóptero, la sensación de felicidad de haber podido subir a las Torres Gemelas que posteriormente fueron atacadas, el sentirme paralizada por el frío, la cantidad de gente que no te prestaba atención, la memoria de las canciones de Rosana en un día de lluvia. Y eso, aunque no son recuerdos propios de un viaje, son experiencias que de otra manera no habría tenido. Cada no-recuerdo tiene una emoción pegada, y eso no te lo quita nadie. Por eso también, viajo con los peques, aunque no se acuerden de nada el día de mañana, porque alguna sensación, alguna experiencia, alguna canción o algún olor, les acompañará siempre. Lo peor de todo, ni idea de donde quedaron las fotos (por eso todas las imágenes de hoy son de Pixabay).

Ya sabs que un blog sobrevive gracias a que lo comentan, lo comparten, lo disfrutan…

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4 comentarios sobre “NYC el viaje que olvidé

  1. Tus no recuerdos te aportaron muchas cosa que si recuerdas, y la experiencia de aquello que viviste como un regalo de navidad, nunca mejor dicho..
    Y además siempre dices que tu si que conociste y subiste a las famosas torres gemelas, que lamentablemente otros no podrán hacerlo…
    Seguro que esas fotos las tiene tío pedro… ❤️❤️❤️

    Me gusta

  2. Pingback: Bebés viajeros

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