Albalate del Arzobispo en Semana Santa

No lo voy a negar, no elijo este pueblo al azar. Elijo este pueblo de la provincia de Teruel y no otro donde también la Semana Santa es interesante porque de allí es parte de mi familia. Este pequeño pueblo de casi 2000 habitantes ha sido el lugar donde pasé muchos veranos. Sí, pasaba de estar en la deliciosa playa a una temperatura agradable a irme a un lugar seco, con piscina y una temperatura horrorosa, pero con la familia. Así que ni siquiera ese calor empañan los recuerdos de verano.

La historia del pueblo

Si nos vamos hacia atrás podemos encontrar pinturas rupestres en las medianías del pueblo, también hay restos de poblaciones visigodas, aunque parece que el mayor asentamiento fue de manos de la conquista musulmana en el 711. De hecho el nombre de Albalate quiere decir el camino. La marca musulmana quedó en la urbanización de la villa en cuesta y calles estrechas protegiéndola de los vientos.

En algún momento, el pueblo debió de ser importante y grande en la zona, pues hasta un barrio judío tiene. En 1318 se comienza la construcción del castillo que será la residencia del arzobispo. Durante los siglos XV y XVI, y manteniendo la torre original, se construye la nueva iglesia de la Asunción y la ermita de la Virgen de Arcos, patrona del pueblo.

Albalate del Arzobispo, España
Torre de la iglesia vista desde una de sus estrechas calles

Las guerras, Carlista y Civil, despoblaron el pueblo y ya en los años 50, la migración a grandes ciudades no ayudó. Y efectivamente el pueblo quedó a menos. Sin embargo, en los últimos años, se ha potenciado su capacidad turística dando un giro y mostrando más allá del castillo y la iglesia; pues la naturaleza que rodea a la villa también es una baza a su favor.

La Semana Santa

A final de los años veinte, un grupo reducido de albalatinos inició la tradición del tambor y el bombo, hoy en día es una tradición que hasta los más pequeños practican aunque por unos años pareció perdida.

Albalate del Arzobispo, España
Monumento al tambor y el bombo

Cada jueves santo, las familias se reúnen, los que viven fuera regresan y desempolvan las túnicas negras, sacan los tambores, los bombos y las baquetas. Todos se congregan en la plaza de la iglesia y cuando suena la campana dando la media noche, se rompe el silencio. La emoción contenida durante los minutos previos consigue escapar a través de la vibración que produce la baqueta al tocar el bombo. La ausencia de palabras continúa durante minutos. El ritmo ensordecedor de los tambores y los bombos paralizan el alma.

Reconocimientos

Desde 2005 la fiesta fue declarada de Interés Turístico Nacional, en 2013 también con carácter Internacional y en 2018 Patrimonio Inmaterial por U.N.E.S.C.O.

ROMPIDA DE LA HORA - ALBALATE DEL ARZOBISPO
Imagen de Flickr

Si no tenías planes para Semana Santa, acércate y disfruta de Albalate del Arzobispo. Así se vive la Semana Santa en mi pueblo, así se rompe la hora.

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