Visitar Teheran y Kashan en el año nuevo persa

Aterrizamos en Teherán! Pisamos suelo iraní, preocupadas por estar cubiertas suficientemente, no llamar la atención… Pero esa chica y esa otra y aquella no tienen toda la cabeza cubierta. Nosotras por si acaso nos cubrimos.

Así empieza nuestro viaje a Irán, preocupadas porque pese a que has leído y oído que no hay que obsesionarse y que el país es mucho más relajado de lo que nos venden, no quieres tener problemas. Problemas porque también sabes que está la “policía de la moral” esa que quiere mantener a las mujeres tapadas, calladas y sumisas a los hombres. Nada nuevo bajo el sol realmente, salvo que en algunos lugares quieren que sea la ley.

Teníamos dos días para visitar Teherán, custodiada por sus aún nevadas montañas. Llegamos la víspera de Nowruz (año nuevo persa), la mayor celebración del país y motivo de cierre de absolutamente todo. Así que no vimos Teherán en su esplendor, en el bullicio ni pudimos visitar todo lo que nos hubiera gustado. Pero ahí estábamos y no nos íbamos a perder ni un poquito.

Si tuviéramos que comprar esta celebración con alguna que conozcamos, lo haríamos con la Navidad occidental, fluye alrededor de la familia, por eso que todo cierra y todos huyen de la capital y se marchan a otras regiones donde están los amigos y familiares,  y te preparas para comer, hay muchas tradiciones y verás a todos preparados para vender los artículos del Haft Seen, cosas que empiezan por la letra -s- en farsi. Ya al llegar nos avisaron de que la ciudad estaba vacía: no había tráfico pero tampoco ningún servicio abierto. Y es que el país se paraliza oficialmente los 5 primeros días del nuevo año (se guían por un calendario solar y viven en 1395) pero prácticamente durante las dos primeras semanas. Esto es el comienzo de la primavera, 21 de marzo.

Teheran y Kashan
Últimas horas para comprar todo lo necesario para recibir el Año Nuevo Persa en Teherán

Así que ¿qué podíamos visitar si todo estaba cerrado? No el bazar, ni muchos de los museos. Con nuestros guías y anfitriones en la capital vimos un mercado local y la primera mezquita, primer momento de solidaridad iraní cuando ante nuestra torpeza una señora nos ayuda a ponernos el chador para entrar al recinto. Porque aunque parece una sábana alrededor del cuerpo, no es tan sencillo y menos para unas principiantes como éramos Naroa y yo.

Tras la visita a la mezquita nos dirigimos a la montaña. Muy cerca de allí se encuentra la Torre Milad, que mide 435 metros y te permite tener unas vistas de la ciudad. Segunda torpeza del día, distraídas con nuestros amigos nos ponemos en fila para entrar y subir al mirador de la torre. Pero ni cuenta nos damos de que los hombres se ponen en una fila y las mujeres en otra. La amabilidad iraní que nos saben nuevos en el país hace que se giren y nos indiquen no una ni dos personas sino hasta seis y siete, todos con una sonrisa. A partir de ahora no habrá fila que se nos resista.

Teheran y Kasha
La inmensa ciudad desde la Torre Milad, Teheran

 

En nuestra ilusa búsqueda por encontrar algo abierto intentamos llegar al bazar: cerrado. Pero el Palacio de Golestan estaba abierto, así que entramos. Este complejo de edificios tiene un precio de admisión y una entrada por cada edificio del recinto. No es barato si quieres visitarlo todo, o si todo está abierto. En nuestro caso sólo visitamos el Salón de los Espejos, el único que estaba abierto, finalizado en 1877 y utilizado en coronaciones y bodas reales; las zonas comunes también estaban disponibles y menudos jardines y despliegue de mosaicos. En este palacio, todo brilla y todo se refleja con tantos espejitos, los jardines verdes, los niños correteando… Y de ahí al parque Shahr, donde nos felicitaron el año, una vez más todos con una gran sonrisa.

Teheran, Iran
Palacio Golestan, Teherán

 

¿Y quién va a Teherán y no visita la antigua embajada americana, hoy llamada la guardia de Espionaje americana? El edificio sólo abre unos días durante el año  y tiene tanta historia detrás. Y por eso lo visitamos, aunque sólo pudiéramos verlo en la distancia. La mayoría de los turistas, como nosotros, lo visitamos por fuera donde están los murales reivindicativos. Spoiler, son más pequeños de lo que parecen en las fotos.

Teheran, Iran
Antigua embajada de Estados Unidos, Teheran

Dejamos Tehrán y nos montamos en un autobús que nos lleva hacia el sur, nuestro punto de salida del país es Shiraz pero allí tardaremos en llegar. El bus era cómodo y amplio, además de barato. Viajar por Irán es muy barato así que es un motivo más por el que visitar el país. Cuando llegamos a Kashan, y antes de meternos en la ciudad… ¡horror! Me dejé el abrigo en el autobús. ¿Cuándo me di cuenta? Cuando el bus giraba la esquina para desaparecer del todo. Cierto que no lo necesité apenas en el viaje, pero luego regresábamos a Estambul, donde aún me quedarían días de uso antes de la llegada del invierno así que fue un chasco que teníamos que solucionar. Así que como pudimos se lo hicimos saber a un taxista que nos llevó hasta la estación. Bajó y buscó al conductor que ya había guardado el abrigo a buen recaudo para buscar a su dueño (a mí). Gracias por la amabilidad y la buena onda iraní.

Kashan es una pequeña ciudad a medio camino entre dos grandes, Teherán e Isfahan, y que tiene entre otras cosas uno de los mejores ejemplos de los clásicos jardines persas, pero como íbamos mal de tiempo no pudimos verlo. También cerrado estaba el bazar parcialmente aunque nos gustó mucho la parte que pudimos ver, maravillosas cúpulas llenas de mosaicos, grandes edificios de adobe y una sensación de que esta arquitectura nos iba a gustar. Pudimos disfrutar también de dos casas tradicionales abiertas al público a modo de museo.

Teheran y Kashan
Bazar de Kashan

 

Khan-e Tabatabei fue construida en 1880 y tiene tres secciones: el área familiar, la zona exterior y de huéspedes, y la zona de sirvientes. Los pequeños cristales, las molduras, las infinitas puertas hacen que el espacio sea un laberinto que investigar; un palacio en medio de la ciudad. La zona de jardines con su fuente y su espacio para el agua hacen que te refresques solo con mirar. Imagino que divertido debe ser vivir aquí siendo niña.

Teheran y Kashan
Patio de una casa persa tradicional, Kashan

 

La otra casa, Khan-e Abbasian  está compuesta por seis edificios en varios niveles finalizando con un patio interior amplio. Una vez más el patio nos marcó. A nosotros nos pareció más sencilla y, aunque tenía mucho potencial, nos gustó más la primera.

Teheran y Kashan
Un buen selfie en una casa persa tradicional, Kashan

 

De vuelta corriendo al bus para llegar a nuestra siguiente ciudad, llegaremos de noche y directos al único hospedaje que reservamos con antelación. En Irán esa es una de las mayores dificultades. Y ahora sí, acabamos no sin antes agradecer a Itziar por su hospitalidad y el paseo; gracias también a sus compañeros Albert, Francisco y Santiago por acogernos. Nos vemos en Isfahán, menuda sorpresa nos espera.

Teheran y Kashan
Gracias por recibirnos, Torre Milad

Recuerda que un blog necesita de ti para sobrevivir.

 

 

 

 

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2 comentarios sobre “Visitar Teheran y Kashan en el año nuevo persa

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