Con peques en Copenhague

Historia de la ciudad

La historia de la ciudad es confusa. Por un lado, se cree que fue fundada en la última etapa de la época vikinga, pero también se han encontrado restos de alguna iglesia del siglo XI, herramientas que podrían datar de la Edad de Piedra, en fin… en lo que sí se aclaran es que hay suficientes datos como para asegurar que a la ciudad como tal existía desde el siglo XII. El territorio del país varió en las distintas guerras y en su momento, Suecia también formó parte de lo que hoy es Dinamarca. Durante la Segunda Guerra Mundial fue ocupada y bombardeada por las tropas alemanas. Si aceleramos en el tiempo hasta hoy, la ciudad se encuentra bien equipada con un transporte público caro pero preciso: un par de líneas de metro y muchas de tren que conectan barrios y suburbios alrededor de la ciudad y de la isla en la que se encuentra, además de trenes de larga distancia que cruzan a Suecia o Alemania y que atraviesan el país. En el año 2000 se inaugura el puente que une Copenhague con Malmö (Suecia), pudiéndose así cruzar al país vecino tanto en coche propio por esta carretera de peaje. ¿Pero esto no era una entrada para hablar de esta ciudad cuando la visitamos con niños? Pero nunca está de más conocer un poco del lugar que vamos a visitar.

Vivimos en Copenhague entre el 2012 y el 2015. Por aquel entonces, no teníamos niños propios, aunque sí sobrinos que nos vinieron a visitar. Y de aquella visita de 4 días para celebrar el cuarto cumpleaños de nuestro sobrino Leo, surge esta entrada en nuestro “nuevo” blog familiar. Copenhague se encuentra al este de la isla de Zealand, nos acabamos de enterar de que en castellano es la isla de Sacha ¿cómo te quedas?, al norte de Europa y aunque no pertenece a la península escandinava, está tan cerca y son lugares con tantas similitudes que “los metemos en el mismo paquete”. Una de las tantas similitudes es su arquitectura, su filosofía de estado, sus gustos culinarios y también su accesibilidad para los más pequeños. Ya dijimos cuando hablamos de Londres que pocas ciudades europeas se podría decir que no son aptas para niños, pero la capital danesa está casi diseñada para ellos.

En este mapa te señalamos todos los lugares de los que vamos a hablar.

Crucero por el canal.

Nada mejor que un crucero por el canal para visitar la ciudad sin perderse nada y sin tener que andar horas y horas. Pese a que la ciudad es pequeña, es bastante probable que tardes más de lo que crees en recorrerla, especialmente si vas con peques que se paran casi en cada árbol o banco para sentarse que encuentres. Por eso, si no quieres perderte ninguno de los edificios característicos, o la famosa Sirenita, esta es una de las mejores formar para hacerlo. Son muchas las compañías que parten desde el puerto de Kongens Nytorv para hacer este recorrido, así que sólo tienes que elegir, todas hacen más o menos la misma ruta y los precios son muy similares. ¡Acertarás seguro! Y de regreso ¿qué tal un helado? A nosotros nos sentó de lujo darnos ese regalito al final del tour.

Copenhague, Dinamarca

Christiania.

Muchos pensarán ¿Christiania? ¿Es ese un lugar para niños? Pues sí, es un lugar perfecto para niños. Christiania en un principio surgió tras la búsqueda de unos padres de un lugar para que sus hijos jugasen en 1971. Decidieron ocupar los barracones militares abandonados de esta zona, este movimiento social se convirtió en político cuando se debate sobre el espacio público inutilizado. Posteriormente se establece lo que hoy es la Ciudad Libre de Christiania, que no sólo no se considera danesa sino tampoco parte de la Unión Europea, regida bajo sus propias normas. Para el gobierno danés no fue un escándalo sino más bien un experimento social en el que sus habitantes auto gestionaban todas sus necesidades. Si paseas por Christiania verás espacios de todo tipo, tiendas, puestos de comidas, bares, escenario para actuaciones, pero además parques infantiles, de hecho, hay una guardería en los límites de la ciudad y aún hoy sigue siendo un espacio al que muchas familias acuden. Si aún no te he convencido, continúo. Este es el lugar donde alquilar tu bicicleta de Christiania, esa bicicleta de cajón perfecta para desplazarte por esta ciudad de interminables vías ciclistas. Para los niños es cómodo, seguro (pueden abrocharse el cinturón si quieren) y muy divertido.

Copenhague, Dinamarca

Playa de Svanemølle.

Aunque no es una playa espectacular, es curiosa. Para empezar, es un mar muy poco salado, no tiene apenas oleaje y son habituales los cisnes. ¿Habías visto una playa así? Y aunque los días soleados escaseen, es un buen sitio donde darse un baño.

Jægersborg Dyrehave.

A las afueras de la ciudad puedes llegar a este parque de nombre impronunciable que entusiasma a grandes y pequeños. Si ya tienes tu bici de Christiania prepara esas piernas, pues el parque está a una distancia considerable, a unos 15 kilómetros de Kongens Nytorv, pero el paseo es muy agradable bordeando la costa; pasando de la ciudad a los suburbios y las casas ajardinadas de Charlottelund. Si te parece demasiado, siempre puedes tomar el tren, sea cual sea tu opción, disfrutarás del parque. Un camino asfaltado y ancho encontrarás nada más entrar, también carretas tiradas por caballos para dar un paseo sin cansarte. Aquí está el parque temático más antiguo del mundo. Sus atracciones totalmente de madera y su estética entusiasman a cualquiera, además está en un lugar de ensueño. Pero pasea por el parque, su nombre significa Parque de Ciervos así que los más peques ya se pueden poner a buscarlos, pero tendrán que adentrarse un poco, no demasiado. Nosotros encontramos una manada bastante grande con cervatillos pequeños. Son animales salvajes que están en libertad en el parque, aunque están acostumbrados a ver personas, no se les debe dar de comer ni subestimarles, mejor verlos desde la distancia. En Jaegersborg Dyrehave también está el palacio de Eremitage, donde se hospedaban los reyes cuando iban de caza. Ahora el parque es Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO en 2015.

Copenhague, Dinamarca

Tivoli.

El parque temático más famoso de la capital danesa. Muchos daneses compran su pase anual porque es mucho más que un parque de atracciones. Se inauguró en 1843 y se encuentra en pleno centro de la ciudad junto al Ayuntamiento. Tiene una estética cuidada con diferentes zonas temáticas. La entrada no incluye ninguna de las atracciones, tan sólo te permite entrar al perímetro, una vez allí podrás comprar tantos tickets como quieras para cualquier atracción que te apetezca: montañas rusas, norias, coches de choques… todo se mezcla entre niños y mayores. Además, están los quioscos donde venden helados, perritos calientes, algodón de azúcar y mucho más. Podrás ver pavos reales deambulando por el castillo principal, patos en el lago que rodea a la pagoda, y así un sinfín de ambientes más. ¿Quieres más? Pues si no te gustan las atracciones o te apetece algo diferente, Tivoli ofrece conciertos, especialmente durante los meses de verano, y es un lugar de ensueño si vas durante las navidades. ¿Nuestro consejo? No elijas entre Tivoli o Jaegersborg, ve a los dos, pues, aunque pueda parecer lo mismo ambos te sorprenderán.

Copenhague, Dinamarca

Experimentarium.

Durante el tiempo que vivimos en Copenhague no visitamos este lugar con la excusa de que no teníamos niños. Ahora iríamos sin dudarlo. Situado realmente al norte de la ciudad de Copenhague, en Hellerup, a unos 8 kilómetros de Kongens Nytorv, está este museo de la ciencia. En él todo es experimentar, así que tanto los pequeños como los adultos pueden prepararse para un día de actividad sin fin con salas lúdicas plagadas de cosas de las que aprender: túneles sensoriales, experimentos físicos, introducirnos en el cuerpo humano… Ahora que estamos escribiendo nos están entrando muchas ganas de ir, ¿a ti no?

Blue Planet.

El acuario de Copenhague tampoco es un acuario cualquiera, la arquitectura del edificio es muy singular con forma de hélice que se adentra a las 53 instalaciones del centro. Podrás ver animales del océano, de los ríos y de los lagos del norte: tiburones, nutrias, serpientes de mar, moluscos… pero además el acuario ofrece experiencias exclusivas, aunque sólo son aptas para los adictos al riesgo. Y aún hay más, cuando terminamos la visita, como hacía buen tiempo, salimos a una zona abierta al mar, desde allí con una rudimentaria caña y algún cebo nos pusimos a intentar pescar. No pescamos mucho, o nada en realidad, pero pasamos una tarde muy entretenida mientras veíamos los aviones aterrizar en el aeropuerto de Kastrup, muy cerca del acuario.

Copenhague, Dinamarca

¿Legoland?

Seguro que has oído hablar de Legoland, lamentablemente no está en Copenhague sino en Billund, a 264 kilómetros de la ciudad. Quizá te quede muy lejos esta visita, pero tenemos algo que puede alegrarte. Aunque no es comparable, en pleno centro de la ciudad, en la calle Stroget, encontrarás una tienda de Lego. Además de vender todo tipo de piezas de juguete, tienen montado unos cuantos muñecos con los que hacerte un par de fotos y una zona de juegos para los más pequeños. El que no se consuela es porque no quiere, ¿no?

Copenhague, Dinamarca

Parques infantiles.

Si hay una cosa que nos fascinó en Copenhague son los parques infantiles. Acostumbrados en España a que todos los parques sean copias idénticas unos de otros, independientemente de la ciudad en la que estés, esto es una maravilla. Cada parque tiene una temática diferente y sí, claro, todos tienen columpios, arenero, toboganes y demás, pero cada uno es diferente. Por ejemplo, tienes uno en Århusgade con temática de barco pirata hundido. Así las escaleras para subir al tobogán están por dentro del barco, hay cañones, puedes subir al mástil y junto al arenero hay un baúl del tesoro lleno de juguetes para utilizar en la arena que todos tienen que cuidar y respetar. También hay parques con temática espacial, con trampolines, o castillos, por ejemplo. Un sinfín de opciones y aventuras para los pequeños cuando cada parque puede convertirse en una historia nueva.

Restaurantes aptos para niños

Y si aún te quedaban dudas de lo buena que es esta ciudad para niños, espera a ver sus restaurantes. En esta ciudad, que haya un grupo de niños correteando, protestando o riéndose a ruidosas carcajadas en un restaurante o cafetería no es un problema; se entiende que son niños y que todas esas cosas son parte de su desarrollo. Y si eso se entiende, ¿por qué no hacer un espacio para ellos? Pues en muchas cafeterías y en otros tantos restaurantes los hay, espacios para ellos más allá de las tronas, esquinas de juegos con juguetes suficientes para que todos se diviertan. Un ejemplo claro es The Laundromat Café en el barrio de Osterbro.

Con todo esto, ya no puedes dudar en visitar Copenhague con niños, será un viaje tan divertido para ellos como para vosotros.

 

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