San Blas, 365 islas paradisiacas

El archipiélago de San Blas

365 islas e islotes forman el archipiélago de San Blas en la costa noroeste caribeña de Panamá, aunque tan solo 80 están habitadas. Pertenecen a la Comarca Guna Yala (Kuna Yala) que se extiende por parte de la costa norte del país. Este archipiélago es de los puntos más visitados en Panamá y desde luego tiene motivos de peso para ello.

Los indígenas guna tienen cierta autonomía sobre las islas, y se rotan entre familias para el cuidado de las mismas. Son una cultura muy colorida, las mujeres llevan pendientes en la nariz, hilera de tobilleras casi hasta las rodillas en colores naranjas y el cabello cubierto. Pero además algo muy típico que verás en las tiendas de souvenirs en la ciudad, son las molas; unas telas coloridas de artesanía guna.

Son las mujeres guna las que mantienen su vestimenta tradicional.

Habitualmente, los hombres, especialmente si son jóvenes hablan español, ellos son los que gestionan el acceso a las islas. En algunas de estas islas hay escuelas, facilitando la educación básica para los gunas más jóvenes. A los gunas que nacen en hospitales, se les considera diferentes y, puesto que no pueden hacer su ritual protector con la placenta, se cree que están expuestos a cualquier enfermedad.

18-03-04 (1)

¿Cómo llegar? ¿Cuánto cuesta?

Hay varias formas para llegar a cualquiera de las islas, empecemos por la más lujosa: en avión. Una forma rápida de llegar a alguna de las islas del archipiélago. Es la forma más rápida sí pero también la más cara y dicen por ahí que la ruta suele tener retrasos. Otra forma de llegar es de manera organizada por carretera. Si estás de paso por Panamá, o no tienes coche propio esta es la mejor opción, el precio no es mucho más elevado que lo que te va a costar la entrada y estancia en cualquiera de las islas que elijas. De esta manera puedes conocer gente en el camino, te olvidas de conducir el último tramo hasta llegar al puerto. La última opción es llevar coche propio, que tiene que ser 4×4, y llegar hasta el puerto con él. En cualquiera de los dos últimos casos cabe destacar que la carretera es mala. Está en buen estado y no es que tenga muchas curvas pero si son constantes las subidas y bajadas, en muchos casos, la gente acaba mareada así que si eres de los que se marea que no te falte tu biodramina. La ruta en coche dura unas dos horas y media hasta el puerto de Cartí donde podrás dejar el auto en el estacionamiento.

El coste ya es otra cuestión porque depende de la opción con la que llegues pero básicamente es el siguiente: por un lado hay que pagar la entrada a la zona protegida, el coste es de $20 para extranjeros y de 5$ para residentes; además hay un coste por la entrada del vehículo son otros $5 y $2 por acceso al puerto por persona, si estacionas el auto son otros $3 (y esto es sólo para llegar al puerto!). Y ahora toca la isla, otra vez el precio varía: hay pase-día que puede rondar los $50, puedes acampar en alguna de las islas, si deseas alojarte habrá que buscar la mejor oferta. En nuestro caso, nos alojamos en una de las islas más cercanas a la costa en una cabaña privada con la comida, la cena y el desayuno del día siguiente, la visita a otras islas y el transporte desde Cartí, todo por $75 por persona (si necesitas el contacto no dudes en pedírnoslo).

La aventura

387 días nos costó bañarnos en el Caribe, 2 intentos fallidos hasta llegar al paraíso. Pero vamos por partes. Cuando aterrizamos en Panamá en febrero de 2017 teníamos muchos planes de recorrer el país, pero pronto nos enteramos de que estábamos embarazados. Por este motivo trazamos una línea de lugares a los que no podíamos ir, la única zona de todo el país en la que había habido algún caso de virus Zika era en la comarca Guna Yala así que quedó totalmente descartada. Pero aún quedaba mucho por recorrer del país y el embarazo no iba a frenarnos (aunque fuera un embarazo doble). ¡Qué equivocados estábamos! Hasta el quinto mes apenas tuve fuerza para hacer nada, así que los grandes planes viajeros fueron cayendo por su propio peso, aunque alguna escapada hicimos. Nacen los niños y aún tenemos que esperar un poquito para envalentonarnos y salir de escapada de fin de semana. Así que 387 días después de nuestra llegada al país conseguimos llegar al Caribe y bañarnos. Nos dirigimos al archipiélago de San Blas.

18-03-03 (10)

Dicen que el mar Caribe en verano “está bravo”, pero con los pequeños en el fular y con muchas manos amigas que nos ayudaron a meter el equipaje en la barca surcamos ese trecho del golfo Guna Yala con los bebés completamente dormidos. 15 minutos después estábamos en una isla llamada Aroma (Asseryaladub) de arena blanca fina y palmeras como las que un niño dibuja cuando le pides que haga una isla. Apenas 12 cabañas hay en esta isla tan cuidada por la familia guna que en ella habita. Tras una breve instalación volvemos a subirnos a la barca para hacer las excursiones programadas.

18-03-03 (14)

Primera parada en la isla Perro Chico (Assudup bibbi), esta isla es algo más grande que Aroma y está repleta de gente, así que no tiene el mismo encanto: música alta y en el trocito de playa no cabe un alfiler. Frente a la isla, hay otra también pequeñita y entre ambas, a apenas 25 metros de la orilla, se encuentra un barco hundido. Y este es el atractivo de la isla. Hacer snorkel bordeando el barco te da la oportunidad de disfrutar de los peces de colores en esa agua cristalina, una experiencia que no debes perderte. Para nosotros, ese es el único motivo por el que ir a Perro Chico. Tras una hora en la isla volvemos a subirnos en la barca y nos dirigimos a la Piscina de las Estrellas. Lo que en su día fue una isla más de San Blas, hoy es un banco de arena en el que las lanchas se paran y los turistas nos bajamos a observar las numerosas estrellas de mar que se asientan en la arena. Numerosas eso nos dicen, porque cuando nosotros fuimos lamentablemente sólo había una. Pero como la naturaleza es así, a veces se ve lo que uno quiere y otras no, tendremos que aguantarnos y repetir viaje deseando que la próxima vez haya muchas más estrellas.

DCIM101GOPROGOPR2822.

De vuelta en Aroma tocaba disfrutar de la playa. Aquí también hay un arrecife en el lateral izquierdo de la isla donde se puede hacer snorkel con facilidad y ver cantidad de fauna acuática. De hecho, unos amigos llegaron a ver tortugas. Nosotros dejamos el snorkel para el día siguiente y aunque no vimos tortugas, pudimos ver calamares de varios tamaños y rayas de un azul intenso, por supuesto muchísimos peces coloridos. Nos impresionó el color del agua, esa mezcla del cielo azul y de la arena tan blanca deja una tonalidad en el agua difícil de describir; es turquesa sí, pero también es azul intenso y celeste y transparente y casi blanca y, y,… desde luego indescriptible. Toca disfrutar del atardecer en semejante estampa, una cena temprana y cae la noche.

18-03-04 (14)

Siendo una isla tan pequeña la juerga puede estar asegurada si alguno de los grupos la trae consigo, pero aun así a las 12 de la noche se apaga el generador, quedando en completa oscuridad. Sin contaminación lumínica era una noche perfecta para ver las estrellas, o eso pensábamos. Había luna llena, de esas lunas llenas enormes que resplandecen por todos lados, su reflejo sobre el agua y su brillo iluminaban tanto como las bombillas encendidas por el generador. Nos despertamos temprano, justo para ver el amanecer (así lo decidió Ezra) y aunque no fue un amanecer espectacular (había nubes en el horizonte), nos dio tiempo de recorrer la isla sin que nadie nos molestase: se tardan 5 minutos pero como todos dormían la isla parecía nuestra. A las 12 nos recogían para devolvernos a tierra firme, poco tiempo sí, pero un fin de semana increíble.

18-03-03 (11)

¿Se puede ir con niños?

Se puede ir con niños, todo depende de cómo lleven el trayecto por carretera hasta el puerto, si es alguien que se marea mucho y no llevan consigo la medicación necesaria, nos abstendríamos pese a que nosotros no nos mareamos, muchos de nuestros amigos sí. Además del trayecto en coche hay que tener en cuenta la lancha y sobre todo el oleaje. Teniendo en cuenta que Nara y Ezra tenían casi 4 meses cuando fuimos decidimos ir a una isla cercana a la costa, hay otras islas más aisladas y probablemente espectaculares pero no queríamos arriesgarnos a un trayecto largo en lancha. Si son bebés, una vez más hazte amigo/a de tu portabebés pues será lo más cómo para el transporte, si son más mayores y les gusta la playa es perfecto: ni mamá ni papá podrán decirle “es hora de volver a casa” (salvo que sea un pase día). Es posible que encuentren niños guna en las islas como nos pasó a nosotros, así que pueden incluso tener nuevos amigos con los que jugar. Las cabañas son muy básicas, de hecho, no hay una cama de matrimonio (nosotros hicimos colecho cada uno con un niño y nos cambiábamos de cama tras cada toma), así que nos parece más cómodo con ellos acampar.

 

18-03-03 (26)

Y bronceados y salados por el agua del mar nos marchamos con muchas ganas de volver. Y a ti, ¿te apetece venir a San Blas?

 

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s