Valle de Antón, escapada perfecta para familias

El Valle de Antón está situado en la provincia de Coclé a unos 120 km de la capital panameña, en el cráter de un volcán inactivo. Bajo las lomas de sus laderas se mantienen bolsas de agua caliente procedentes de un antiguo lago, y nos permite disfrutar de alguna actividad. Además tiene un clima más fresco, algo que se agradece en la calurosa Panamá, y es una zona habitualmente tranquila.

Cómo llegar y alojamientos.

El Valle de Antón se encuentra a 2 horas y media aproximadamente del oeste de la ciudad. Si vas en coche propio, tendrás que atravesar el puente de Las Americas o el Centenario y continuar por la carretera Interamericana. Alrededor de 10 minutos pasado Coronado hay una salida a mano derecha dirección El Valle, desde ahí tan solo hay que seguir la carretera. Si vas en transporte público, deberás llegar hasta la estación nacional de autobuses en Albrook y dirigirte a la taquilla que indique Valle de Antón (no la que ponga El Valle). Alojamientos hay de todo tipo: lujosos, caros y con mucho encanto; básicos y baratos; y todo lo que está entre ambos. Nosotros nos alojamos en el b&b Puerta del Sol (que sería algo intermedio).

Descubriendo El Valle

Antes de empezar, queremos aclarar que aunque el título de esta entrada dice “perfectas para familias”, en nuestro caso íbamos solos, pero como está bien avanzado el embarazo hicimos actividades mucho más tranquilas (y que perfectamente se pueden hacer en familia) de las que habríamos hecho en otras circunstancias (y cualquier otro viajero puede estar interesado en otras actividades más físicas que las que hemos hecho nosotros esta vez). Como llegamos un jueves, apenas había movimiento en este pequeño pueblo y acabamos cenando en restaurante Sabores del Perú, que era lo único que seguía abierto y la verdad es que nos saciamos. Tras dormir sin ruidos y frescos, empezamos el viernes con muchas ganas.

Iniciamos el día paseando por el pueblo, no es que haya mucho que ver, pero queríamos desplazarnos caminando. Queríamos ver el Bosque de los Árboles Cuadrados, una pequeña ruta de unos 40 minutos que se inicia en el Hotel Campestre. En realidad, los árboles no son cuadrados, pero sí tienen ángulos más rectos que lo habitual resultando en esa cuadrática ilusión óptica. También son “cuadrados” los anillos de los troncos. Unos dicen que el motivo de la cuadratura de estos árboles se debe a las características del lugar ya que la Universidad de Florida quiso reproducirlos en otras condiciones y no lo consiguió. Sin embargo, por todo lo que conseguimos leer, esos estudios no parece que se llevaran a cabo. Lo cierto es que los árboles son cuadrados en la parte inferior y hasta algunos metros de altura, pasada esa barrera vuelven a ser circular (anillos internos incluidos). Pero en definitiva, el paseo es ligero, ameno, fresco y diferente (perfecto para los más pequeños, los mayores, ¡y las embarazadas como yo!). Y sí, algunos árboles parecen más cuadrados que otros. Pudimos disfrutar además de un montón de animalitos por el camino, en su mayoría reptiles y mariposas. Una paradita a comer antes de seguir. Nos habían recomendado El Camino del Inka (también peruano) y que pidiéramos el plato del día, que se basa en arroz, ensalada y pollo o pescado, puesto que la ración es generosa y el precio muy asequible.

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Un spa en el bosque

¿Qué hacer después de comer? Algunas de las posibles actividades que teníamos pensadas hacer cerraban entre las 3:30 y las 4:30 así que decidimos ir a los Pozos Termales donde, tras una breve explicación, nos pusimos una mascarilla en la cara, disfrutamos de un relajante baño para los pies y Nacho pudo meterse en la piscina cargada de minerales (que no es recomendable para embarazadas). La experiencia fue, por encima de todo, relajante, ya que el espacio es todo al aire libre.

¡No es lo mismo ir a un spa que llevar el spa al bosque! 

Y ya para cenar nos decantamos por lo que buscábamos la noche anterior L’Italiano, un lugar famosísimo por sus pizzas aunque no pudimos disfrutar de ellas, estaban arreglando el horno, pero sí de la deliciosa pasta fresca que Roberto, el chef italiano, nos preparó.

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Cascadas y piscinas

Para nuestro último día en El Valle teníamos las pilas bien recargadas y nos dirigimos hacia El Chorro Macho con una cascada de 70m de altura, allí hicimos una caminata de unos 40 minutos antes de llegar a las piscinas naturales (que estaban frías) pero hay muchas otras actividades que pueden hacerse si quieres algo más que una simple caminata. El paseo, por sus frondosas sendas era precioso, todo verde y con el ronroneo del agua que llegaba a cualquier rincón. Otra vez encontramos lagartos y mariposas por donde quiera que miráramos.

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Una última parada antes de comer, teníamos dudas entre el Centro de Orquídeas o el Mariposario y nos decantamos por el segundo. Y la verdad es que fue una decisión muy acertada. Nos explicaron y enseñaron las diferentes fases del ciclo de vida de las mariposas (nos enseñaron los huevos, las orugas, las crisálidas y las mariposas), pudimos preguntar a nuestro antojo y una vez saciado esa necesidad de saber, pasamos a estar rodeados de estos bellos insectos. Justo entonces, introducían a las mariposas nacidas ese mismo día, y allí se nos posaron en las ropas antes de alzar su primer vuelo.

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A Casa de Lourdes para comer

Para despedirnos de El Valle nos dirigimos a La Casa de Lourdes situada a las afueras del pueblo en una hacienda preciosa. La comida esta vez estaba mucho más elaborada y cada bocado hacía que las papilas gustativas se volvieran locas. Por los alrededores del restaurante hay también varios hoteles de bastante lujo en lo que antes eran haciendas dedicadas a la agricultura. Este paseo fue un gran cambio a lo que vivíamos a diario en la ciudad panameña. Pasamos del ruido al silencio, del calor a una temperatura más suave, del cemento a la naturaleza en estado puro. Una escapada diferente para los que vivimos entre el cemento.

 

¿Se puede ir con niños?

¡Claro! Se puede ir a El Valle de Antón sea cual sea la edad del pequeño. Es muy fácil escoger entre las múltiples actividades posibles para que se adapte a la familia cualquiera que sea su etapa. Así, con bebés repetiríamos el Mariposario, la ruta por el Chorro Macho (con portabebés), pero también podríamos incluir el Orquidiario o el Zoo el Níspero. Siendo más mayores se puede hacer canopy e incluso subir a la India Dormida. Sea cual sea tu opción esperamos que disfrutes.

Gasto Coste en moneda local € aprox.
La Puerta del Sol B&B 90$/noche 74€
Árboles Cuadrados 3$/persona 2’5€
Pozos Termales 3$/persona 2’5€
Chorro Macho 5$/persona 4€
Mariposario 5$/persona 4€
Sabores del Perú 22$/dos personas 18€
El Camino del Inka 4’65$/persona 4€
L’Italiano 42$/dos personas + postre 35€
La Casa de Lourdes 60$/dos personas + copa de vino + postre 50€

 

 

2 comentarios sobre “Valle de Antón, escapada perfecta para familias

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