Bilbao a la carrera de pintxos

¿Dónde estamos hoy?

Bilbao es una ciudad situada al norte de España en el País Vasco con casi 400.000 habitantes.  Fue fundada en el siglo XIII y desde entonces es un núcleo comercial importante, durante los siglos XIX y XX se convirtió en la segunda ciudad industrializada del país y hoy en día es un lugar con gran carga cultural y gastronómica que atrae a visitantes de todos los puntos del mundo. Y así nos atrajo a nosotros.

Después de unos meses sin apenas salir de Estambul, por fin veíamos la oportunidad de volver a España, aunque sólo fuera un fin de semana. Y es que Estambul mola, pero también satura. Es una ciudad de casi 20 millones de habitantes que no dejan de hacer sonar sus cláxones, dar voces por la calle o empujarte por las aceras, por la cantidad de gente que hay, ¡no pienses mal!.

La ocasión requería dirigirse al norte, una muy buena amiga se casaba allí, y desde hacía semanas pensábamos en todo lo que íbamos a comer, porque nuestro viaje a Bilbao fue un viaje gastronómico. De verdad, en Estambul se come muy bien, pero necesitábamos algo más “nuestro”, tanto en estilo culinario como en la forma de comerlo. Así que tomamos un vuelo directo a Bilbao, pero antes recabamos toda la información que necesitábamos de las mejores manos: nuestros amigos bilbaínos.

¿Dónde comemos? ¿Y qué comemos?

En el País Vasco se puede hacer una comida tan sólo con pintxos sin quedarte con hambre ni comer “lo típico”. A groso modo los pintxos son normalmente una rebanada de pan con alguna elaboración culinaria encima y agarrados con un palillo o pincho, de ahí el nombre. Pero esto es muy a groso modo, porque hoy en día que lo “gourmet” está tan de moda, el pintxo puede ser de lo más sencillo o pasarte a la alta cocina.

Entre Santi y Elena, nuestros amigos bilbaínos, nos recomendaron cerca de 10 ó 15 bares: imposible comer tanto en una mañana. Aun así, hicimos lo que pudimos y nos llenamos bien el estómago. Y como sería injusto guardarnos estos deliciosos manjares sólo para nosotros, los vamos a compartir mientras salivamos con el recuerdo.

Llegamos al Casco Viejo y a la Plaza Nueva, abarrotada de bares y de gente ya que era un día festivo. Con algo de sol y buena temperatura, ¿qué mejor lugar para pasar el día en buena compañía? Pues eso, en buena compañía uno va de bar en bar pidiendo pintxos y raciones hasta saciar su hambre e incluso la gula. Es una forma estupenda de conocer la ciudad ya que vas despacito probando una delicia tras otra.

Bar Urdiña

Empezamos con una ración en lugar de un pintxo en este bar, el motivo no es otro que las recomendaciones. La ración de rabas (calamares rebozados) era generosa y el rebozado para perder la cabeza: no estaba pegado al calamar así que lo dejaba “respirar” y estaba en su punto justo: ni demasiado ni muy poco hecho.

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Pero claro, cuando entras en un bar y encuentras esas bandejas de pintxos no puedes no querer probar alguno. Así que además de las rabas decidimos probar otros dos. Nacho llevaba días queriendo unas gulas con su ajito y guindilla y no pudo resistirse al pintxo de salmón, gulas y gamba. Y Sara, que se pirraba por un arroz negro se decidió por una croqueta con su interior de ese mismo color. Menuda sorpresa se llevó cuando al dar el bocado descubrió que el trozo de pan tenía además una rodaja de rulo de cabra, que en Estambul no llegamos a encontrar, y una croqueta negra sí, pero de morcilla…. Si se hubiese muerto en ese momento y ese hubiese sido su último bocado habría estado satisfecha. Nos faltó calentar tanto el pintxo de gulas como el de croqueta de morcilla con rulo de cabra, pero eso no restó gusto a los deliciosos bocados. ¡Y acabamos de empezar!

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Bar Charly

En la misma plaza, a apenas unos pasos encontramos el Bar Charly. Otra vez una magnífica barra de pintxos, ¿y qué pedimos? Pues empecemos por la recomendación: el de kokotxas de bacalao. Esto está gratinado por encima y por supuesto el bacalao es de primera así que te imaginarás ¡cómo está de bueno! Como segunda elección una crepe de txangurro: un crepe crujiente y una crema de centollo que nos volvió locos.

Empezábamos a estar llenos y eso que sólo habíamos estado en dos bares, ¿cómo íbamos a seguir? Pues para empezar teníamos que comer más despacio por mucha hambre que tuviéramos o entre pintxo y cerveza/vino/refresco no llegaríamos ni al cuarto bar, así que con calma.

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Gure Toki

De nuevo en la Plaza Nueva en un esquinazo se escondían dos recomendaciones y nos decantamos puramente por azar por Gure Toki, el otro, Sorginzulo, tenía igual de buena pinta la verdad. Pero centrémonos, el bar estaba muy lleno así que aquí lo de comer con calma fue una obligación que no nos vino mal y mientras tanto el sol en la cara. Aquí nos recomendaron el foie con manzana y Pedro Jiménez así que allá que fuimos, el foie es algo que a no todos les gusta, pero desde luego estaba bien hecho con mucho sabor y además pedimos un pintxo de huevo de codorniz con chistorra. Por este último la verdad no perdimos la cabeza, estaba bueno, pero ya.

El globo

Dejamos la zona de la Plaza Nueva y nos acercamos a la zona de la Diputación y llegamos a El Globo altamente recomendado por nuestros amigos. ¿Y qué tomamos? Pues el pintxo de txangurro, otra vez txangurro sí, pero como no? delicioso, otra vez una crema suave con un intenso sabor a centollo, y uno  de chipirones en su tinta, que era más bien un puré de chipirones porque no los encontramos, con un intenso sabor también y un rico gratinado por encima.

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Aquí dudamos la verdad porque además de la barra de pintxos tenían una barra de postres para quitar el hipo, pero como queríamos visitar un par de bares más lo descartamos.

Como dijimos al principio era festivo en el País Vasco, y con tan mala suerte, los siguientes bares que queríamos probar estaban cerrados. ¡Qué mala suerte y qué desilusión! No podíamos creerlo, caminamos a un lado y a otro y quedó claro que tenemos que volver porque aún nos quedaron unos cuantos, y como mientras escribo se me está abriendo el apetito ¡tenemos que regresar!

¿Se puede ir con niños?

¡Por supuesto! Somos muy fans de enseñar a los niños a probar diferentes comidas, si bien un bebé no va a disfrutar de la ruta gastronómica el paseo con él será tranquilo por esta ciudad. Si los niños son más mayores y hace buen tiempo, el espacio es suficientemente amplio y agradable como para que correteen entre bocado y bocado. Definitivamente la ciudad es muy apta para niños, incluso si no quieres ir de bar en bar.

¿Crees que nos falta algún bar? ¿Qué otros pintxos nos sugieres probar? ¿Vas a Bilbao? ¡Cuéntanos dónde has ido y qué has probado!

2 comentarios sobre “Bilbao a la carrera de pintxos

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