El sueño Olímpico

Hoy nos remontamos al año 2008 para nuestro viaje a China. Concretamente nuestro viaje a formar parte del mayor evento deportivo que se celebra cada cuatro años. Los Juegos Olímpicos de Pekín fueron únicos. Vivir unas Olimpiadas no es cualquier cosa. Ir a unos Juegos es el sueño de todo deportista, aunque sólo unos pocos lo consiguen. La decisión de ir a los Juegos fue muy fácil de tomar: mi hermana iba a participar; el único motivo que hubiese superado que uno de mis hermanos participara en unas Olimpiadas habría sido que yo misma fuese la deportista en cuestión.

Aterrizamos en Pekín el mismo día de la inauguración, cansados después de muchas horas de viaje en el que fue imposible conciliar el sueño por los nervios estaban del estreno. Disfrutamos como pudimos de la misma y aguantamos por supuesto a la aparición de la estrella a la que veníamos a ver y a animar. Sepan que a menos que seas la persona abanderada de tu país o alguien muy conocido/a en el mundo del deporte, encontrar entre los deportistas a una persona en concreto no es nada fácil. Pero lo logramos por una fracción de segundo.

Estadios

Descansados y pisando la calle por primera vez nos dirigimos a la zona Olímpica, primero El Nido, ese impresionante edificio que la noche anterior había albergado el comienzo de la 29ª edición de los Juegos Olímpicos. Multitudes se fotografiaban con semejante icono, una auténtica obra maestra. Paseando por la zona nos descubrimos siendo fotografiados por los locales y continuaron haciéndolo durante toda nuestra estancia en tierras asiáticas. Aquel momento fue de apertura total para China y tantos turistas con facciones y rasgos tan variados éramos también parte de la atracción. ¿Cómo habría sido si hubiésemos llevado a nuestros bebés?

Seguidamente visitamos el centro donde estaríamos los 11 días que presenciamos las competiciones: El Cubo de Agua. Las gotas representadas en su superficie que durante la noche además podía iluminarse, el edificio era tan impresionante por fuera como lo era por dentro. Pero pasada la primera impresión del Centro Acuático lo que importaba era todo lo que podía acontecer en su interior. Todos los deportistas españoles que conocíamos estaban por allí, preparados para la máxima competición, entre ellos Escarlata Bernard (mi hermana). Pero además estaban todos esos deportistas a los que durante años y años de entrenamientos tanto admirabas y tanto te repetían “fíjate en su técnica”, “mira la potencia de su patada”… y todos esos tecnicismos que si has sido deportista de cualquier tipo y nivel te suena

Pekín, China

La competición

Y apareció ÉL, ese deportista que empezaba los Juegos con un reto personal del que todos nos hicimos partícipes: Michael Phelps. A medida que pasaban los días y se acercaba a cumplir lo que posteriormente fue su hazaña, el público lo admiraba más y más. Primero fueron los 400 estilos, luego fue el relevo de 4×100 libres, al día siguiente la medalla de los 200 metros libres, un día después se alzaba con dos oros más en 200 mariposa y 4×200 libres y por fin descansó de finales por un día. Continuó ganando los 200 metros estilos y al día siguiente nos hizo sufrir e incluso dudar de su hazaña (hasta que se mostraron las imágenes subacuáticas) con el 100 mariposa frente a Cavic; ya sólo quedaba el relevo de 4×100 estilos cuando batió su propio reto además del récord de Mark Spitz. El estadio se ponía en pie una y otra vez y se rendía ante sus magníficas actuaciones.

Pero además descubrimos a otros grandes nadadores:

  • César Cielo (BRA) con el que el estadio al completo se emocionó y rompió el silencio durante la entrega de medallas con aplausos tras su medalla de bronce y su posterior oro.
  • Park (KR) consiguió su oro en 400 libres.
  • Ryan Lochte (USA) con dos bronces y dos oros sentenciando que estaba para quedarse marcando claramente su estilo desenfadado.
  • Laszlo Cseh (HUN) el gran deportista europeo que salía sin aliento en cada prueba dejando claro a los asistentes que no es tan fácil como parece, ni siquiera para ellos.
  • Dara Torres (USA) que a sus 41 años y con tres medallas de plata demostrando que la edad no tiene por qué ser un impedimento.
  • Natalie Coughlin (USA) con tres bronces, una plata y un oro al cuello mostrando toda la elegancia posible en el agua.

Definitivamente tenía la motivación intrínseca necesaria…

  • Federica Pellegrini (ITA) que con 20 años se proclamó doble campeona olímpica batiendo en ambas pruebas el récord mundial.
  • Kirsty Coventry (ZIM) que acabó las sesiones con 3 platas y 1 oro.

Pekín, España

Sufrimos con el equipo español de baloncesto en su final con Estados Unidos, disfrutamos de otros tantos deportistas y tuvimos la enorme suerte de acudir a la Villa Olímpica. Si en El Cubo parecíamos groupies, aquí todavía más: Rafa Nadal, José Manuel Calderón, Juan Carlos Navarro y a Martín Fiz como deportistas españoles. Pero además comimos en el recinto deportivo: equipo de natación al completo de Estados Unidos, de baloncesto de Alemania con Novinski entre ellos… Toda una delicia para los amantes del deporte.

El viaje por China continuó una semana más, pero los Juegos son una de esas citas que no puedes perderte. De esas citas que simplemente tienen que vivirse, el ambiente, el sacrificio de los deportistas y las ilusiones de los que se congregan es contagioso.

Las sensaciones

Se nos hace muy difícil plasmar las sensaciones que vivimos hace ya tanto tiempo en China. Ir a ver a una hermana, a un familiar o a un/a amigo/a pone a flor de piel tantas emociones. Sabes cuánto esfuerzo ha costado llegar hasta ahí, cuantas lágrimas y a cuantas cosas o eventos ha tenido que faltar para ser parte de esa élite. Todo sacrificio tiene su recompensa, pero cuando los ves por televisión parece que son dioses y diosas, elegidos para el triunfo y el espectáculo, y, sin embargo, hay muchas horas de entrenamiento detrás.

Pekín, China

Volvería a ir a unos Juegos, aunque no participara nadie que conozca porque es un evento realmente mágico. Donde uno se enorgullece del triunfo ajeno, donde uno ve el roce con la perfección, donde el país que hospeda los juegos se deshace en hacerte sentir querido, donde todos aprovechan para enseñarte lo mejor de sí mismos. Donde los ídolos se convierten también en mortales, si te los encuentras fuera de los estadios, donde descubres lo mejor y quizá también lo peor de ser patriota y, sobre todo, donde cumples sueños, aunque sean en diferido.

¿Repetiríamos con niños?

Tendríamos muy en cuenta la edad y las aficiones de los niños. Un evento como este implica hacer filas para entrar a los recintos, esperar hasta que empiecen las competiciones y en muchos casos las sesiones son largas. Si los pequeños no están acostumbrados y no disfrutan de ese deporte que vas a ver podría ser muy tedioso para ellos. Sin embargo, el ambiente es tan singular que la experiencia vale la pena. Por otro lado, y aunque en esta entrada no hablamos del país en general, sí llevaríamos a nuestros hijos a China y probablemente serían el centro de atención porque, al menos durante nuestra estancia, les encantaba hacerse fotos con los extranjeros, sonreírnos y hacernos sentir como en casa.

¿Has vivido alguna experiencia única como esta?

4 comentarios sobre “El sueño Olímpico

  1. Pingback: Premio Liebster

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s